Entre las calles del Centro Histórico de Guadalajara se esconde una de las construcciones más impresionantes y menos conocidas de la ciudad. Se trata del Edificio Arróniz.
Una auténtica joya arquitectónica con más de 120 años que sorprende por su belleza e historia y es una parada obligada en tu paso por este barrio.
Ubicado sobre la calle Zaragoza 224, este emblemático lugar tiene una fachada de ladrillo rojo y cantera, una combinación poco común del periodo porfiriano en Guadalajara.
Edificio Arróniz, una mezcla de estilos

Una de las cosas que hacen especial al Edificio Arróniz es su singular mezcla de estilos arquitectónicos.
En sus corredores y espacios conviven el art nouveau, el neoclásico y el barroco, mientras que su patio central tiene influencias italianas.
Pero antes de convertirse en uno de los edificios más bellos de la ciudad, este lugar tuvo una larga historia.
Sus varias facetas

Primero funcionó como convento y seminario, y a finales del siglo XIX fue reconstruido por completo.
El responsable de esta obra fue el ingeniero tapatío Antonio Arróniz Topete, quien realizó otros edificios importantes en la ciudad.
Durante gran parte del siglo XX funcionó como cuartel militar y hasta el 2011 el inmueble fue entregado al Gobierno de Jalisco y ahora alberga oficialmente a la Secretaría de Cultura de Jalisco.
El edifico ahora

Actualmente, además de sus funciones administrativas, el recinto recibe exposiciones, actividades culturales y recorridos especiales.
La Secretaría de Cultura de Jalisco organiza visitas guiadas para descubrir sus patios, pasillos, y detalles arquitectónicos que normalmente pasan desapercibidos para quienes caminan por el Centro.
Vale la pena mantenerse atento a sus redes sociales para conocer las próximas fechas y descubrir por dentro uno de los tesoros arquitectónicos mejor guardados de Guadalajara.