A veces la mejor de las intenciones no tiene los resultados esperados. Aquí, una pequeña selección de los monumentos más odiados de Guadalajara.
Ya sea por su diseño, ubicación o incluso por el momento en que fueron inaugurados, no todos lograron convencer al público.
Algunas han generado polémica desde el día en que se inauguraron; otras rápidamente se convirtieron en memes. Lo cierto es que nunca terminaron de conquistar a los tapatíos.
Sincretismo

Ubicada en la Calzada del Federalismo, esta obra de Ismael Vargas es probablemente la más polémica de la década. Mezcla la imagen de la Virgen de Guadalupe con la diosa mexica Coatlicue. Grupos conservadores realizaron marchas para pedir su retiro por considerarla una ofensa religiosa.
Los Arcos del Milenio

Una obra que no puede pasar desapercibida en Av. Lázaro Cárdenas y Mariano Otero. El “odio” aquí es por la eternidad que tardó en estar lista (alrededor de 20 años), y el resultado muchos lo tachan de simplista por el tiempo y la inversión que significaron.
El Palomar

Esta obra póstuma costó aproximadamente 40 millones de pesos. No estamos seguros de que se pueda considerar de Barragán, y algunos críticos señalan que rompe la armonía con el resto de la estética del Centro Histórico. La encuentras en Paseo Alcalde.
Las Tres Gracias

Ubicadas en Av. Lázaro Cárdenas, estas enormes figuras de bronce de Sergio Garval generaron polémica desde el primer momento. A la ciudadanía le incomodó su costo (más de 10 millones de pesos) y el hecho de que no encajaran con la idea tradicional de “belleza”.
Biblioteca Vacía

Una pieza de Jorge Méndez Blake es una estructura de ladrillos que, según críticas urbanas, parece un edificio a medio terminar. Su minimalismo puede confundirse con falta de esfuerzo y de recursos.
La Pluma

Una pluma gigante clavada en el suelo, creada por el artista Pedro Escapa en homenaje a los periodistas asesinados. Fue símbolo del caos vial durante la construcción de la Línea 3. Muchos ciudadanos la rechazaron al considerar que se gastaba en “adornos” mientras la ciudad estaba destruida.